El oráculo
Para Occidente, después de la causa viene el efecto. En Oriente, sin embargo, lo relevante es la simultaneidad, la sincronicidad entre las cosas que ocurren, que, de algún modo, las hermana.
Por eso, barájese con concentración el tarotín. Los naipes que las manos escogen están, de algún modo, relacionados con lo que se pregunta, con las ideas que ocupan la mente. Lo que está en la mente, está en las manos, está en las cartas.
Ahora viene la cruz del tarotín. Esta disposición de las cartas nos ofrece el panorama de nuestra coyuntura en ese momento. Si la consulta al oráculo se hace con recogimiento y concentración, nos contestará.
La cruz del tarotín
- Baraja con concentración, pensando en tu pregunta.
- Las cartas se colocan en cruz: a la izquierda el pasado, en el centro el presente, a la derecha el futuro, abajo lo inevitable y arriba el consejo.
- Dales la vuelta en el orden que quieras.
- Si quieres jugar otra vez, baraja y vuelta a empezar.
El autor
El Tarotín es una creación de Manuel Darnaude.